Andrea y sus rollitos de chocolate: el día que encontró una chispa
Por Steven Gomez · Padres que Inspiran
Andrea tiene 14 años. Es tímida, poco amiguera, inteligente, muy familiar y hogareña. Ama el voleibol y el estudio, aunque nunca busca llamar la atención. En silencio, se esfuerza por estar siempre entre los primeros lugares de su colegio.
No siempre es fácil. Su madre lo sabe. En ocasiones, la apatía de Andrea por casi todo se convierte en un verdadero reto: cuesta motivarla, cuesta sacarla de ese ensimismamiento adolescente que parece un muro. Y sin embargo, detrás de ese muro se esconden ganas, preguntas y un talento que poco a poco empieza a emerger.
Como la mayoría de adolescentes, Andrea vive enredada entre gustos, pasiones, hormonas y cambios que todavía está aprendiendo a entender. En varias conversaciones, no lograba identificar qué quería para su vida. Parecía que todo propósito era demasiado lejano, demasiado difuso.
Hasta que un día algo cambió.
Andrea vio un video en Instagram de unos rollitos de chocolate. Su mamá se lo compartió, y ella, con una mezcla de curiosidad y necesidad de tener un dinero extra, decidió intentarlo. No sabía que esa decisión sería un punto de inflexión en su vida.
La apoyaron con los insumos y los primeros pasos, pero pronto empezó a adueñarse de todo:
- ¿Qué cantidad de chocolate debía usar?
- ¿Cómo quería que quedara el sabor?
- ¿Qué debía comprar primero?
De repente, ya no solo estaba preparando un postre. Estaba tomando decisiones, construyendo seguridad y ganando confianza.
Mañana Andrea llevará 25 rollitos de chocolate a su colegio. No lo hace porque le encante socializar —de hecho, hablar con sus compañeros nunca ha sido lo suyo—, pero ahora lleva en su mente un reto: ¿y si algunos compran?, ¿y si no les interesa?, ¿qué pasará?
Lo importante no es cuántos rollos venda.
Lo importante es que, mientras los hacía, Andrea dijo por primera vez en voz alta:
👉 “Ya sé qué quiero estudiar, me gusta la gastronomía”.
Y sus ojos brillaron. Ese brillo que solo los adolescentes tienen cuando descubren algo que los conecta con un propósito.
Lo que Andrea nos enseña a los padres (los 4 pilares en acción)
1. Orientación vocacional
Andrea no necesitó un test sofisticado para dar su primer paso. Necesitó experimentar. La vocación se encuentra probando, sintiendo, atreviéndose. Como padres, nuestro rol es darles espacios y estímulos para que puedan escuchar esa chispa interior.
2. Educación financiera
Cuando Andrea pensó en vender sus rollitos, ya estaba entrenando algo poderoso: la relación entre esfuerzo, costo y valor. Aunque pierda dinero en este primer intento, lo que gana es comprensión del dinero como herramienta, no como fin.
3. Emprendimiento juvenil
El emprendimiento no comienza con una empresa registrada. Empieza con un adolescente tímido que decide preparar 25 rollitos de chocolate y enfrentarse al “sí” o al “no” de sus compañeros. Andrea está aprendiendo que la iniciativa y el riesgo son semillas de futuro.
4. Empleabilidad
Aunque hoy no consiga vender, Andrea ya está entrenando habilidades que el mundo laboral demanda: comunicación, persuasión, seguridad y autogestión. Cada palabra que use para contar qué hace será un mini pitch que fortalecerá su capacidad de conectar con otros.
El reto para ti, papá o mamá
La historia de Andrea no es solo sobre chocolate. Es sobre propósito.
Como padre o madre, tu misión no es darles respuestas a tus hijos. Es acompañarlos en los intentos, en los cambios de opinión, en los aciertos y en los errores.
Si mañana Andrea decide que ya no le gusta la gastronomía, no pasa nada. Porque ya descubrió algo más valioso: que puede explorar, experimentar y equivocarse.
Y eso, en la adolescencia, es ganar la partida.
💡 Pregúntate hoy:
- ¿Qué pequeño proyecto podría despertar en tu hijo una chispa de propósito?
- ¿Estás dispuesto a apoyarlo aunque no tengas garantía del resultado?
- ¿Le das el espacio para que se equivoque y vuelva a intentarlo?
✨ Porque a veces, todo comienza con un simple rollito de chocolate… o con un saque de voleibol.
Steven Gomez
Psicólogo especialista en Gestión Humana
Fundador de Padres que Inspiran

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Esto no es un muro, es una conversación. Si algo de aquí te tocó el corazón o la cabeza, escríbelo. Estoy leyendo.